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Lecturas Domingo de Pentecostés

Written By Duvan Lopez on domingo, 19 de mayo de 2013 | 04:56

Lecturas Domingo de Pentecostés

Domingo 19 de Mayo del 2013
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11):

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Enormemente sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

Palabra de Dios
Salmo
Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34

R/.
Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,3b-7.12-13):

Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Palabra del Señor

Entiendan esto, gente necia; ¿cuándo, insensatos, lo van a comprender? Salmos 94:8-9

Entiendan esto, gente necia;
¿cuándo, insensatos, lo van a comprender?
¿Acaso no oirá el que nos puso las orejas,
ni podrá ver el que nos formó los ojos?
Salmos 94:8-9
La razón principal por la cual todos a veces nos dejamos seducir por las tentaciones que nos coloca Satanás en nuestro camino es que pensamos que Dios no se está dando cuenta de nuestro pecado. En ese momento cortamos toda relación y comunicación que podamos haber tenido con él y nos dedicamos a hacer lo que nos dá la gana, algo que sabemos de antemano desagrada profundamente a Dios. Para algunas personas cuya conciencia está prácticamente muerta esta situación es cuestión de todos los días y todo momento y como la justicia de Dios no les llega todavía ellos piensan que nada pasará puesto que Dios ni escucha ni ve. Para ellos Dios es trascendente, es decir sólo se ocupa de los asuntos del más allá pero no le preocupa para nada lo que ocurre en el más acá.
Este concepto filosófico propio del Deísmo es un concepto absolutamente errado. Dios está más allá y está más acá. Dios está en todas partes y está por encima de la creación. Dios estuvo antes, está ahora y estará después. Para él no existe ni el tiempo ni el espacio. Todo, absolutamente todo, presente, pasado y futuro está delante de sus ojos para ser observado y juzgado.
Aunque te hayas alejado de su presencia aún estás bajo su mirada atenta. Déjate pues de insensateces y vuelve tus ojos a los de él. Cuando ambas miradas se encuentren sabrás lo que significa verdadero amor y perdón. Tu puesto está a su lado. No tardes más en regresar al camino que él ha preparado para ti y tu vida será llena de bendiciones.

Written By Duvan Lopez on sábado, 18 de mayo de 2013 | 06:51

Lecturas Sábado de la 7ª semana de Pascua

Sábado 18 de Mayo del 2013
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4.5.7

R/.
Los buenos verán tu rostro, Señor

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor
 

Oh Señor, por siempre cantaré la grandeza de tu amor; Salmos 89:1-2

Oh Señor, por siempre cantaré
la grandeza de tu amor;
por todas las generaciones
proclamará mi boca tu fidelidad.
Declararé que tu amor permanece firme para siempre,
que has afirmado en el cielo tu fidelidad.
Salmos 89:1-2
Normalmente la gente coloca su confianza en personas, cosas o instituciones que al final terminan defraudando esa confianza puesta en ellos. El mundo no es perfecto y las personas e instituciones no están exentas de las imperfecciones por lo que es muy probable que en algún punto ellas fallen. Aún así la gente no deja de seguir confiando en estos imperfectos entes. Con Dios no tenemos ese problema de falta de confiabilidad. Con Dios podemos estar seguros de que él nunca fallará pues él es perfecto, fiel y nunca falta a ninguna de sus promesas. Si Dios dejara de cumplir alguna promesa dejaría de ser Dios y esto es simplemente un absurdo.
Por eso cuando estemos en medio de la tormenta y las aguas se batan a nuestro alrededor y sintamos que nos estamos acercando al final de todo, recordemos que Dios es fiel. Él siempre lo ha sido, lo sigue siendo y siempre lo será. Traigamos a la memoria todos esos momentos en los cuales Dios se ha manifestado de manera sobrenatural para resolver nuestros más terribles problemas y sacarnos del más enredado atolladero. El seguirá siendo fiel y lo que nos ha prometido lo cumplirá. Podemos confiar plenamente en él. ¿Qué más necesitamos para seguir adelante a pesar de las dificultades? Nunca olvidemos que «Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?» ¡Alabada sea su fidelidad!

Lecturas Viernes de la 7ª semana de Pascua

Written By Duvan Lopez on viernes, 17 de mayo de 2013 | 04:42

Lecturas Viernes de la 7ª semana de Pascua

Viernes 17 de Mayo del 2013
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):

En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»

Palabra de Dios
Salmo
Sal 10,4-7

R/.
El Señor puso en el cielo su trono

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia: Salmos 82:1-2

Dios preside el consejo celestial;
entre los dioses dicta sentencia:
«¿Hasta cuándo defenderán la injusticia
y favorecerán a los impíos?
Selah
Salmos 82:1-2
A quienes se les ha concedido el privilegio y la gran responsabilidad de manejar los asuntos del pueblo les convendría escuchar y atender lo que dice la palabra de Dios al respecto. Estos gobernantes piensan que han llegado al poder por méritos propios y pronto se olvidan de que fue Dios quien los colocó en ese lugar de preeminencia. No sólo se olvidan de quien les asignó la noble tarea de regir los destinos de la nación sino que voluntariamente ignoran sus deberes y su mandato se circunscribe a mantenerse a toda costa en el poder. Se sienten dueños de la patria que le pertenece a todos. El único temor que impregna sus vidas es que alguien quiera y pueda quitarles lo único que ellos consideran de valor que es el poder. Sus vidas se llenan de paranoia y cada día que pasa se sumergen en un profundo y enredado laberinto del cual ya no pueden salir por si mismos. Su más grave pecado es defender la injusticia y favorecer a los impíos para de esa manera mantener en supremacía.
El juicio de Dios ya está listo y la sentencia viene en camino para establecer la justicia y la verdad en esta tierra. Por más que se escondan no podrán escapar de la condenación que ellos mismos se encargaron de fomentar con sus malvadas conductas y su desprecio por la justicia y el bien. Muy pronto se darán cuenta de que son comunes mortales y que como tales perecerán. El verdadero dueño de las naciones pronunciará su juicio y les quitará lo que nunca les perteneció pues se habían apropiado indebidamente de ello. El justo juicio de Dios restablecerá todo a la normalidad. Paz y alegría vendrán a reemplazar la zozobra y el dolor. Un nuevo día brillará para todos.

Lecturas Jueves de la 7ª semana de Pascua

Written By Duvan Lopez on jueves, 16 de mayo de 2013 | 04:43

Lecturas Jueves de la 7ª semana de Pascua

Jueves 16 de Mayo del 2013
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):

En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Palabra de Dios
Salmo
Sal 15

R/.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

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